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Fran SardónEl título de este artículo alude a una de las preguntas que más nos hacen los responsables de las áreas de movilidad e infraestructuras de las administraciones públicas a los representantes de entidades sociales que trabajamos para mejorar estos ámbitos en favor del conjunto de la ciudadanía y, especialmente, de las personas con discapacidad y/o movilidad reducida. Nuestros encuentros con las personas que tienen estas competencias suelen iniciarse con una descripción general de la situación como preámbulo para entrar a cambiar impresiones sobre las cuestiones más urgentes a resolver, para poner encima de la mesa soluciones haciendo referencia a las leyes, normas y derechos que nos acogen y amparan y, al final de la reunión nos suelen acabar preguntando que cómo estamos en comparación con Europa.

Europa, y si la reunión se alarga, también EE.UU, son las referencias en vialidad e infraestructuras, también en otros aspectos pero en estos marcan la medida y la altura que nos sirve para compararnos y si nuestras respuestas dan la impresión de que no estamos tan mal como puede parecer, en el ambiente se filtra un aire de optimismo y hasta de cierta satisfacción, pero si nuestras conclusiones nos sitúan muy lejos de los países que están a la cabeza la frase que va siempre recubierta de un manto permeable a la resignación: "nos queda mucho por hacer" aparece una vez más para concluir la reunión con un aséptico empate a cero.

Si comenzamos a analizar algunas cuestiones que nos permitan saber por dónde nos andamos habría que empezar diciendo que en la cuestión normativa estamos bien, me atrevería a decir que incluso sobrados, ya que tenemos leyes de rango estatal, leyes autonómicas, el código técnico de edificación y ordenanzas municipales que, paradójicamente, no consiguen generar equidad en todos los territorios ya que, por ejemplo, en algunas ciudades una persona con discapacidad puede estacionar su coche en una calle peatonal siempre y cuando no interrumpa el paso de peatones ni interfiera en la seguridad, y en otras ciudades te multan. En la actualidad hay cuestiones que están generando debate y confusión al mismo tiempo que se intenta regular de nuevo de forma desigual y sin un criterio consensuado. Por ejemplo, está la cuestión de los carriles-bici en las aceras. Las entidades representativas de personas con discapacidad estamos a favor de que se creen carriles-bici para las personas que deciden utilizar este vehículo siempre y cuando sean seguros para todos y permitan la convivencia fiable con el resto de vehículos. El problema viene cuando situamos estos carriles en zonas que están pensadas y planificas para el tránsito de peatones, como las aceras, y la relación de las personas que usan la bicicleta con los peatones se torna complicada y genera mucha inseguridad, especialmente entre las personas con discapacidad y/o movilidad reducida, personas mayores, niños, etc. El ciclista frente a los coches es la parte más vulnerable y ahora el peatón frente a las bicicletas rodando por las aceras se ha convertido en el eslabón más perjudicado de la cadena de movilidad. En esta cuestión, como en otras, la seguridad debe ser el criterio más sólido a la hora de tomar decisiones. Otro ejemplo son los motores silenciosos de los coches híbridos que se han convertido en un nuevo peligro para las personas ciegas o con dificultades de visión. Otra cuestión son las señales acústicas de los semáforos imprescindibles para que las personas invidentes puedan cruzar por el paso de peatones con cierta seguridad pero que sin embargo parece que molestan a algunos vecinos por la noche cuando están intentando conciliar el sueño. Podría seguir poniendo ejemplos, como el exceso y en ocasiones caótico mobiliario urbano, pero no quiero agotar la paciencia del lector y me decido a iniciar las conclusiones.

¿Que cómo estamos respecto a Europa?  Pues no cabe duda de que algunas ciudades como Berlín o Ámsterdam están más preparadas, y sus ciudadanos más concienciados y acostumbrados para que cohabiten peatones y los diferentes vehículos que existen en la actualidad. Mucha gente ha sufrido el caos del tráfico de Roma o del centro de París mucho peor que el de Madrid o Barcelona.  Así podría seguir hasta un largo etcétera en el que en algunas situaciones saldríamos favorecidos y en otras nos sacarían los colores, pero a pesar de todo, ¿se generan debates entre primar los vehículos no contaminantes frente a la seguridad de los peatones? No lo creo, porque son compatibles y de no serlo quiero suponer que se antepondría la seguridad frente a cualquier otro criterio como está ocurriendo hoy en día con las medidas excepcionales que se están poniendo en marcha en las zonas peatonales de nuestras ciudades para evitar posibles atentados como los ocurridos en Barcelona y que, sin embargo, nos generan incomodidades a todos.

La clave de la convivencia está en el respeto y la tolerancia como ocurre en cualquier tipo de relación y eso es algo que tenemos que ir aprendiendo sobre todo los ciudadanos de las ciudades que han iniciado recientemente el necesario camino de la convergencia entre el respeto al medio ambiente, los vehículos y los peatones. Aplicar criterios de accesibilidad universal y diseño para todos ha de ser beneficios para el conjunto de la ciudadanía cuando se emplean con rigurosidad, actualidad y cuando se entienden y se respetan. Tenemos que aprender a emplear un minuto en pensar porqué es necesario que haya zonas reservadas para aparcamiento para personas con movilidad reducida antes de aparcar nuestro vehículo sin estar autorizado o por qué tenemos que respetar la distancia de seguridad con todos los vehículos incluidos los ciclistas porque de lo contrario estamos poniendo en riesgo la vida de una persona. Somos una sociedad que nos caracterizamos por nuestra diversidad y eso es común en todos los países de Europa, en EE. UU. incluso en todos los territorios que configuran nuestro país y algunas medidas que se han de tomar en materia de vialidad puede que no nos beneficien personalmente, pero seguro que ayudan a que todos tengamos cabida. Respiremos profundamente antes de opinar con excesiva subjetividad o antes de tocar el claxon, en algún momento alguna de las medidas que se están tomando o que se tomarán puede que nos beneficien o puede que ya nos estén beneficiando, pero aún no nos hayamos dado cuenta.

Francisco J. Sardón Peláez

Presidente PREDIF y CERMI CyL